VALORACION DE LA ESCENA

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En cualquier momento y lugar puede ocurrir un accidente o puede surgir la necesidad de atender una persona con alteraciones de la salud.

Todos deberíamos estar preparados o al menos conocer los procedimientos básicos para ayudar a alguien hasta que llegue la ayuda profesional en salud.

Existen reglas básicas cuando se va a atender una persona o emergencia y tienen como finalidad llevar a cabo un auxilio exitoso, a través de procedimientos seguros tanto para el auxiliador como para el paciente.

La evaluación inicial de un paciente que ha sufrido un traumatismo o enfermedad aguda comienza desde la escena donde se encuentra. Es necesario antes de acercase al lugar, valorar los potenciales peligros, a pesar de la importancia de acercarse rápidamente al paciente.

La primera prioridad para todos los involucrados en el incidente debe ser la seguridad de los auxiliadores y pacientes.

Reglas básicas al llegar a la escena

1. Identificarse:

Comience con identificarse ante los curiosos y el paciente, diciendo su nombre y nivel de capacitación. Haga ésto aunque usted crea que el paciente está inconsciente. Si hay presentes conocidos o parientes del lesionado, solicite permiso para ayudar a la víctima.


2. Evalúe la escena:

Existen tres (3) factores básicos para realizar la evaluación de la escena:

a) seguridad

b) escena

c)situación

La regla del yo: “primero yo, segundo yo, tercero yo y siempre yo”

Nunca olvidar que antes de prestar auxilio a un paciente, hay que evitar convertirse en víctima.


a) Seguridad:

Para proporcionar una buena atención es fundamental estar libres de riesgos. Para esto, se toman diversas medidas al evaluar la zona donde ocurrió el accidente. Es la primera acción que se realiza y sirve para garantizar la integridad física.

Al acercarse al sitio (en caso de no tener más datos), inspeccione visualmente el lugar en general, observe la presencia de derrames, combustibles, humo, objetos extraños, olores, gases, químicos, vehículos involucrados en accidentes, agua, deslizamientos, cables eléctricos desprendidos etc.

Evalúe los peligros, asegúrese de que no hay ningún riesgo para el paciente, usted y para quienes van a ayudarle a prestar los primeros auxilios.

Si el sitio es de difícil acceso y usted no está capacitado para ésto, no lo intente, pida ayuda.

Verifique el lugar donde se encuentran las víctimas, éste puede ser de difícil acceso (barranco, precipicio, terreno empinado, presencia de mucha vegetación que impide llegar al sitio, vehículo en lugar inestable, víctima en huecos, debajo de algún bloque de construcción o derrumbe, tapada por avalancha, etc.) Indique la situación cuando pida ayuda al centro de emergencias.


b) Escena:

La escena con frecuencia nos brinda información valiosa sobre el mecanismo de la lesión, de la situación previa al incidente y el grado de seguridad que hay para el lesionado y los auxiliadores en el sitio, esta información se reúne mirando y escuchando el entorno y los testigos.

Evitar la visión en túnel que consiste en limitar el campo visual a un túnel donde se encuentra únicamente el paciente, sin evaluar el resto de la escena, comprometiendo la seguridad del auxiliador ya que le impide identificar los riesgos potenciales para su persona.

La evaluación de la escena se lleva a cabo con una vista panorámica total del lugar, de abajo hacia arriba, de izquierda a derecha y de adelante hacia atrás.


c)
Situación:

Aquí debe hacerse la pregunta: ¿Qué fue lo que realmente pasó?

Busque fuentes rápidas de información para saber qué fue lo que pasó. Ésto debe hacerse en segundos, para ello las fuentes son:

- Lo que dice y presenta físicamente el paciente.

- Lo que muestra la escena.

- Lo que dicen parientes, conocidos o curiosos.

3. Asegure el sitio:

Con ayuda de otras personas se debe eliminar cualquier obstáculo que impida una buena atención. Es necesario colocar indicaciones visibles a distancia (conos de seguridad, cintas reflectivas, etc.) además, acordonar para proteger la zona donde se encuentran las personas lesionadas y el personal que presta la ayuda.

4. Asegure al paciente:

La escena no es sólo segura para el auxiliador, la seguridad del paciente también es considerada. Cualquier paciente en una situación de riesgo debe ser llevado a un área segura antes de que comiencen la evaluación y el tratamiento.

Se deben evaluar los riesgos que puedan poner en peligro al paciente: temperaturas extremas, lluvias, corrientes de agua, peligro de fuego, explosión o descargas eléctricas, proximidad a carreteras y a autos.

Una vez establecida claramente la seguridad de la escena se puede proceder a la evaluación del paciente de una manera ordenada.

“Auxiliadores lesionados sólo van a adicionar pacientes al evento”.

BIBLIOGRAFÍA

1. Piñeiro Rubén. Bases para un rescate eficaz-E.(en línea) Enero - Febrero del 2002 (fecha de acceso marzo 20 de 2006) ; Ed. 82 .Disponible en: http://www.ambiente-ecologico.com/

2. Cruz Roja, dirección nacional de capacitación. Como proceder ante un accidente. E-A (en línea). (Fecha de acceso marzo 20 de 2006). Disponible en: www.ecosportaventura.com/COLABORACIONES/articulos%20primeros%20auxilios/anteunaccidente.htm

3. Rodríguez, Víctor. Medicina de rescate.(sitio en Internet). Disponible en: www.reeme.arizona.edu. Consultado marzo 22 de 2006.

4. Icet. Método S.A.V.E.R. (sitio en Internet). Disponible en: http://www.icet.nl/INHOUD/Spanish/Spanish_metodo_saver.htm#1 Consultado marzo 22 de 2006.

5. SAMUR. Procedimientos de soporte vital básico. (Sitio en Internet) Disponible en: http://www.munimadrid.es/SicWeb/monograficos/samur/ooee/procedimientos/SVB.pdf. Consultado marzo 22 de 2006.

6. Muñoz M. Roberto Manual Curso Trauma y Rescate. (sitio en Internet) Disponible en: www.chileduc.com/home/trauma/curso.pdf. Consultado marzo 22 de 2006.

SENA: CONOCIMIENTO Y EMPRENDIMIENTO PARA TODOS LOS COLOMBIANOS


Brigada Centro de la Construccion

PRIMER RESPONDIENTE

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El Primer respondiente, es la primera persona que decide participar en la atención de un lesionado. Puede o no ser un profesional de la salud. Es el encargado de evaluar la escena, comenzar la revisión del lesionado y activar el servicio de emergencias médicas (SEM).

Las obligaciones del primer respondiente son:

· Tener el primer contacto con el lesionado.

· Pedir ayuda porque no siempre se puede trabajar solo adecuadamente.

· Realizar la evaluación primaria del paciente.

· Solicitar el apoyo adecuado de los cuerpos de emergencia.

· Liberar la vía aérea.

· En caso de ser necesario iniciar la reanimación básica.

· Dar datos de procedimientos o atención a los servicios de emergencia cuando llegan.

Es muy importante la rapidez con la que el paciente reciba una atención adecuada. De ésto depende el pronóstico de supervivencia o secuelas.

Cadena de la vida:

La cadena de la vida son las acciones que se llevan a cabo en forma ordenada para prevenir, socorrer y dar atención a una víctima sin poner en riesgo la vida de los respondientes o socorristas y para la atención médica definitiva.

Acciones de primeros auxilios:

Son las acciones realizadas por un primer respondiente o socorrista para que una víctima no empeore su estado de salud o muera. Son acciones simples, aplicables en cualquier lugar y valiosas hasta que reciba atención médica definitiva.

¿Por qué es importante formarse como primer respondiente?

Todos los días la sociedad está sometida a gran cantidad de amenazas de origen natural, Antrópicas o tecnológicas. En cualquier momento usted puede ser testigo de accidentes o eventos en la casa, en la calle, en el trabajo, en el colegio… y debe estar preparado para afrontarlos y controlarlos inicialmente.

Las estadísticas muestran que un porcentaje alto de las causas de mortalidad en nuestra ciudad son prevenibles. Según datos del DANE y el Ministerio de la Protección Social, en el 2005 la enfermedad isquémica y cerebrovascular ocuparon los dos primeros lugares como causas de mortalidad en Bogotá (3047 y 1970 casos respectivamente), seguidos por las agresiones (1640 casos) y un número importante de accidentes de tránsito (832 casos).

Muchas de estas muertes o accidentes podrían haber sido evitados si se hubieran tomado las medidas preventivas adecuadas y oportunas.

Ésta es una guía que pretende informarlo y orientarlo en las actividades básicas que puede realizar cuando se encuentre como Primer Respondiente frente a una urgencia o accidente, sin embargo, nada reemplaza la preparación y el entrenamiento frecuente.

Objetivos

1. Fomentar estilos de vida saludables para prevenir enfermedades y evitar accidentes con las medidas de seguridad pertinentes.

2. Enseñar cómo se activa y usa racionalmente el Sistema Médico de Emergencias marcando la línea la Línea 123, número único de solución de Emergencias.

3. Enseñar Que Hacer y Que No Hacer en caso de emergencia mientras llega el equipo especializado de salud.

4. Enseñar a identificar y cuantificar los signos vitales.

5. Adiestrar en la reanimación Cardio-Cerebro Pulmonar en el adulto y en el niño y en el manejo de la obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño.

6. Enseñar cómo Identificar tempranamente el accidente cerebrovascular y los síndromes coronarios.

7. Instruir sobre el manejo de las convulsiones e intoxicaciones.

8. Enseñar y practicar el manejo adecuado del trauma, control de hemorragias (shock), inmovilizaciones y vendajes.

9. Enseñar como reconocer tempranamente la Enfermedad Respiratoria Aguda en los niños y los ancianos.

10. Promover la cultura de la prevención, preparación y organización para afrontar mejor los desastres y disminuir riesgos.

Quién puede ser Primer Respondiente

Primer respondiente puede ser cualquier persona: taxista, panadero, ama de casa, motociclista, conductor, trabajador, estudiante, policía, madre comunitaria, profesor, cuidador o quien se encuentre o presencie la ocurrencia del evento (en la calle, el colegio, un bus o en el trabajo) y que quiera y pueda auxiliar a las víctimas.

¿Por qué es importante que usted se prepare?

De la ayuda que usted preste en los primeros minutos dependerá en muchos casos el pronóstico de una persona o familiar. En sus manos está ayudar a otros y la información que usted dé es valiosa para salvar la vida. Recuerde lo que pueden significar una llamada y una ayuda oportuna (primeros auxilios). Ésto puede significar la diferencia entre una persona discapacitada y una persona sana.

En la Constitución Política de Colombia y en el Código de Policía, está contemplada la participación de los ciudadanos en situaciones de emergencia como deber y conducta solidaria.

Características del Primer Respondiente

  • Tener el deseo de ayudar.
  • Estar preparado y motivado.
  • Ser solidario y respetuoso.
  • Permanecer tranquilo en el momento de la urgencia, mantener la calma y actuar rápida y prudentemente.
  • Estar capacitado para iniciar acciones básicas que propendan por el mantenimiento de la vida, hasta que llegue un apoyo especializado.

¿Qué debe hacer un Primer Respondiente?

1. Conservar la calma y apoyar a los lesionados.

2. Observar si el sitio donde ocurre el evento es seguro. Revise cables de la luz sueltos, escapes de gas, muros a punto de caer, combustible (gasolina) derramado y otros.

3. Llamar a la línea123 y dar información precisa:

  • Su nombre.
  • El número del teléfono del cual está llamando.
  • Donde es el evento: Dirección correcta y las pistas para llegar rápidamente
  • ¿Qué Pasa? El número de personas afectadas. Tipo de incidente. Si hay una persona capacitada que esté ayudando.
  • ¿A qué hora se presentó el incidente?
  • No ocupe el teléfono durante los siguientes minutos.
  • Aplique sus conocimientos de Primer Respondiente.
  • Pida permiso para colgar después de dar la información.

BIBLIOGRAFÍA

1. DANE. Certificado Individual de Defunción. Sistema de Estadísticas Vitales. Preliminares 2005. Basada en lista 105 causas CIE X - OPS.

ACTITUD DEL AUXILIADOR

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¡Hay que estar preparado…!  Una de las frases más célebres en el ámbito de las emergencias, pero… ¿realmente lo estamos?

Constantemente nos entrenamos para situaciones que podríamos controlar con elementos necesarios, con el personal apropiado, pero nunca nos entrenamos para las situaciones en las que nos encontramos solos o simplemente no tenemos con que atender algún lesionado. Éste es el momento en que todo se nos nubla y parece imposible y muchas veces nos abstenemos de actuar por el miedo a no poder con la situación, ya que no contamos con todos los elementos y consideramos que es imposible suministrarle algún apoyo o asistencia al lesionado.

Es por eso que se hace indispensable conocer los números de emergencias de nuestra ciudad (Santiago de Cali: 123 – 620 68 20) y hacerlos conocer de todos los miembros de la familia. Tener siempre a mano un registro de las enfermedades y medicamentos que se toman, tener un botiquín de primeros auxilios en el hogar, en el trabajo, en el vehículo y en todas partes donde sepamos que no hay. Además, lo más importante, entrenar continuamente para que las habilidades que tengamos en la atención de lesionados no desmejore y cada día se fortalezca más.

El paciente es la persona más importante en el escenario de una emergencia. No hay tiempo para pensar en el orden en que se realiza su evaluación, ni la prioridad entre tratamientos. No hay tiempo para practicar una maniobra antes de aplicarla a un paciente.

Sin un conocimiento y un equipo  adecuados, se podrían omitir procedimientos que garantizarían la oportunidad del paciente para sobrevivir. En el momento de actuar se tiene mucha responsabilidad como para permitir equivocaciones.

Hasta ahora sabemos que la persona que proporciona primeros auxilios puede marcar la diferencia entre una emergencia y una urgencia. Puede reconocerla y también sabe que lo peor que puede hacer es no hacer nada e ignorar la situación.

Cuando una emergencia se presenta, el primer respondiente se puede sentir confundido, y para evitar ésto,  debe entrenarse para permanecer en calma ante la situación y pensar antes de actuar.

Igualmente  debería realizarse  las siguientes preguntas: ¿Qué debo hacer?, ¿Qué es lo mejor que puedo hacer?.  Estas preguntas responden a tres acciones básicas que se deben seguir cuando se enfrenta a una emergencia.

a) Valorar la escena y el lesionado

b) Llamar a la linea de emergencias.

c) Proporcionarle cuidado al lesionado hasta que llegue la ayuda profesional al sitio.

VALORANDO LA ESCENA Y AL LESIONADO

Antes de evaluar  al lesionado se debe estar seguro de que en el área no se originará ningún peligro para el auxiliador y para las demás personas que se encuentren allí.

Al tiempo que se mira la escena debes preguntarte lo siguiente:

a)  ¿La escena es segura?

b)  ¿Qué fue lo que pasó?

c)  ¿Cuántos lesionados hay?

d)  ¿Hay alguien más que pueda ayudar?

Existen algunos elementos que podrían generar riesgo en la escena, tales como derrames de productos químicos, presencia de fuego, cables eléctricos sobre el piso y demás que no cabe mencionarlos en este texto. Más  aún, cada una de las personas que respondan ante una emergencia deben usar su sentido común para identificar aquellas situaciones o aquellos elementos que ponen en peligro su vida e integridad física. Si por alguna razón la zona es insegura, el primer respondiente no deberá acercarse a ésta, más bien deberá ubicarse en una zona segura y llamar a la línea de emergencias y notificar la situación.

Se debe dejar que los profesionales en algún área, como los bomberos, la policía, los guardas de transito o algún otro grupo entrenado aseguren el área antes de intentar ingresar a ésta. Recuerda que los héroes heridos o muertos no pueden ayudar a nadie.

Una vez se ingrese al área se deberán buscar pistas que conduzcan a comprender  lo que pasó, por ejemplo, una escalera en una posición inadecuada, vidrios rotos alrededor, algún elemento o sustancia médica que pueda indicar intoxicación o que nos puedan guiar exactamente a lo ocurrido.

Indispensable que se busquen más lesionados. Es normal que al principio sólo se observe una víctima, ya que se puede estar confundido, y aún más cuando alguien grita o sangra profusamente, pero es importante identificar la calidad de lesionados existentes para poder solicitar la ayuda adecuada. Inmediatamente se llegue a la víctima se debe verificar nuevamente la escena para identificar peligros que se pasaron por alto al principio.

Luego de ésto, hay que tener en cuenta que el lesionado no se debe mover a menos que sea estrictamente necesario, como en caso de fuego, colapso inminente de estructuras, etc.  Si el paciente yace sobre el suelo, no se mueve, no habla, se verifica su estado de conciencia, para ésto se debe tocar suavemente en el hombro y llamarlo. Si se sospecha trauma cervical se asegura la cabeza antes de llamarlo.

LLAMANDO A LA LÍNEA DE EMERGENCIAS

Como sabrán, activar la línea de emergencias es una de las labores más importante que un primer respondiente puede realizar. Activar el sistema de emergencias médicas,   asegura que  personal debidamente entrenado llegue a la escena lo más pronto posible. Cuando se decida realizar esta acción, en lo posible  debe ser una persona que no esté proporcionado ayuda al lesionado, las personas más adecuadas son los curiosos, con el fin de garantizar que la ayuda sea constante en todo momento.

La manera adecuada y correcta para mandar a los curiosos a activar el SEM es la siguiente:

·      Señalar a una persona llamándola por alguna característica particular.

·      Utilizar una voz imperativa.

·      Darle el número al que debe llamar, ya que la gran mayoría no sabe cuales son los números de emergencia.

·      Pedirle que regrese a confirmar que ha hecho la llamada.

Ejemplo:

¡Hey tu! El de la camisa verde. Ve, pide una ambulancia al 123, di que una persona adulta se encuentra inconsciente, regresas y me avisas.

Pero hay situaciones en las que el primer respondiente se encuentra solo y es el único que conoce de la situación, en este caso la persona debe buscar rápidamente el teléfono más cercano y solicitar la ayuda necesaria al 123, luego de ésto debe regresar con el lesionado y suministrarle el soporte que requiera.

Algunas persona han tratado de ilustrara la mejor manera de atender, cuando es el mejor momento para activar la línea de emergencias, pero la verdad es que no hay  una norma sólida y rápida que nos indique cuando se debe llamar. Es más importante usar el juicio propio y actuar con cordura, pero ante todo, la norma general sería “SI TENGO DUDA… LLAMO”.

Ahora, es necesario entender que no sólo se debe activar la línea de emergencias para los pacientes inconscientes víctimas de accidentes de tránsito o aquellas víctimas de trauma; también hay que hacerlo para aquellas personas con eventos no traumáticos, es decir, si una persona presenta problemas para respirar o con dolores en el pecho asociados a problemas respiratorios, etc. Todo ésto con el fin de garantizar una adecuada resolución de los problemas que acontecen, y evitar las llamadas muertes prevenibles.

 

PROPORCIONANDO CUIDADO AL LESIONADO

Una vez sean valorados la escena y el lesionado, se debe proporcionar a éste un cuidado adecuado y eficaz, mientras el personal entrenado llega para hacerse cargo de la situación.

Para poder realizar esta acción  se deben seguir varios pasos:

Tratar de atender primero a los inconscientes o con lesiones que comprometan la vida, pero que sean recuperables, en vez de aquellos que no comprometen su vida o que tengan signos claros de muerte.

Al hacer ésto, se deben evaluar constantemente los cambios en la respiración y en el estado de conciencia.

Cuando nos encontramos ante un paciente consciente que pueda comunicarse adecuadamente,  se recomienda que el primer respondiente se presente a sí mismo y le haga saber su conocimiento y la forma en que desea ayudarlo, obteniendo así el permiso para ayudarle. Pregúntele que fue lo que le pasó, si está herido en alguna parte, si le duele, cómo es el dolor, cuando le inicia y cuando le cesa.

Después de ayudar al lesionado, el primer respondiente deberá tomar la decisión sobre su trasporte, si éste se encuentra lo suficientemente bien como para ser llevado por otras personas o por el auxiliador hacia un centro asistencial,  pero hay que tener mucho cuidado al tomar estas decisiones, ya que en un vehículo particular, por ejemplo, el paciente se puede complicar y no se contaría con los elementos adecuados para atenderlo. Además, éste no está diseñado para transportar lesionados, por lo tanto no proveerá las condiciones necesarias, en  cambio, si puede generar más lesiones o agravar las que ya tiene.

“´Cuando responda a una emergencia, recuerde siempre seguir tres pasos generales: valorar, llamar y cuidar. Éstos ayudarán y guiarán a mantener la seguridad para usted y para los demás. Si sigue estos pasos adecuadamente podrá darle las mejores oportunidades de sobrevivir a sus pacientes”.





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BIOSEGURIDAD

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La bioseguridad es el conjunto de medidas preventivas destinadas a mantener el control de factores de riesgo laborales o en desempeño de alguna actividad que lo requiera, procedentes de agentes biológicos, físicos o químicos, logrando la disminución de impactos nocivos, asegurando que el desarrollo o producto final de dichos procedimientos no atenten contra la salud y seguridad del personal de salud, pacientes, visitantes y todos quienes influyan en los diferentes eventos.

Además, se puede describir como el conjunto de políticas, actitudes y prácticas cuyo objetivo es evitar todo efecto indeseable en el medio ambiente y en la salud de las personas que estén en contacto con agentes de riesgo biológico.


  • RIESGO BIOLÓGICO

Riego biológico es la probabilidad de sufrir cualquier infección, alergia o toxicidad por una exposición no controlada a agentes biológicos.

  • AGENTES DE RIESGO BIOLÓGICO

Son los agentes y materiales potencialmente peligrosos para los humanos, animales y otras formas de vida. Ellos incluyen patógenos conocidos y agentes infecciosos como bacterias, virus, hongos, parásitos, fluidos corporales etc.


  • Mecanismos de transmisión.
La transmisión de microorganismos se hace a través de varios mecanismos:
  • Transmisión por contacto: es la más frecuente e importante y se refiere al contacto con fluidos corporales del paciente potencialmente infectado.
  • Transmisión por gotas: esta forma de transmisión se presenta por gotas provenientes de los pacientes cuando tosen, estornudan o hablan. Éstas contienen material biológico que entra en contacto con las mucosas de otras personas.
  • Transmisión por aerosoles o inhalación: ocurre por pequeñas gotas evaporadas y por micro-partículas que contienen los agentes infecciosos. Estos aerosoles pueden permanecer en suspensión aérea por largos periodos de tiempo y pueden viajar grandes distancias.
  • Transmisión por inoculación: ésta se genera cuando se producen accidentes con objetos cortantes, punzantes (sólidos y huecos), o corto-punzantes, que estén contaminados con fluidos de un paciente potencialmente infectado.


Agentes infecciosos transmitidos por un accidente de exposición a sangre y otros fluidos corporales:


El riesgo de transmisión de agentes infecciosos a través de sangre o fluidos corporales depende de numerosos factores:


  • La prevalencia de la infección en una población determinada.
  • La concentración del agente infeccioso.
  • La virulencia del mismo.
  • El tipo de accidente.


En la práctica, los agentes más frecuentemente comprometidos en los accidentes por exposición a sangre o fluidos corporales son:


  • Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH):

La Infección por VIH es una enfermedad compleja que puede estar vinculada a muchos síntomas. El virus ataca algunos componentes del sistema inmunológico del organismo, lo cual conduce eventualmente a infecciones graves así como otras complicaciones. Esta condición se conoce como SIDA.

  • Virus de la Hepatitis B (HBV):

Aproximadamente 300 millones de personas en el mundo padecen de infección por HBV. Se ha reportado que en Colombia la prevalencia de esta entidad varía entre 1% y 10% de la población.

  • Virus de la Hepatitis C (HVC):

Se calcula que en el mundo existen cerca de 175 millones de portadores crónicos de HCV. La infección por VHC con frecuencia no tiene síntomas o los tiene muy leves y se presentan sólo en un 5% de los pacientes con hepatitis por HCV. Pero a diferencia del VHB, se presentan infecciones crónicas en un 75% a 85% de los pacientes y enfermedad activa del hígado en un 70%. Aproximadamente 20% de los pacientes con infección crónica por HCV desarrollan cirrosis y entre 1% y 5%, cáncer del hígado.


Factores que determinan la posibilidad de infección:

Existen diferentes factores que determinan la posibilidad de infección luego de un accidente de exposición a sangre o fluidos corporales de un paciente. Los siguientes son los de mayor importancia:


1) El volumen de fluido transfundido: está determinado por diferentes factores en el caso de accidentes por pinchazo, como son:

  • La profundidad del pinchazo.
  • El tipo de aguja (maciza, hueca y el calibre de la misma).
  • El tipo de procedimiento (punción venosa o intramuscular).
  • La utilización de guantes en el caso de un pinchazo en la mano.


2) La concentración y viabilidad del virus en el fluido: determinado por el tipo de fluido, periodo de la enfermedad en el cual se encuentra el paciente (factor que influye en la concentración del microorganismo en él).


3) Prevalencia de la infección VIH en la población que asistimos: es el número total de individuos que presenta la enfermedad. En este caso la infección y se cuantifica con el tiempo que permanece en el organismo.


4) La virulencia del agente

La virulencia designa el carácter patogénico, nocivo y violento de un microorganismo, en otras palabras, la capacidad de un microbio de causar enfermedad.


Principios de bioseguridad:


A) Universalidad:

“Todos los pacientes y sus fluidos corporales, independientemente del diagnóstico o motivo por el cual están siendo atendidos, deberán ser considerados como potencialmente infectantes y se deben tomar las precauciones necesarias para prevenir que ocurra transmisión’’.

Según lo anterior, las medidas de bioseguridad deben ser aplicadas en la atención de todos los pacientes, en aquellas situaciones que puedan dar origen a accidentes por contacto de piel o membranas mucosas con sangre o fluidos corporales del paciente, independientemente de conocer o no la presencia de algún proceso infeccioso en el mismo, siguiendo las precauciones estándares de forma rutinaria.


B) Uso de barreras:

Con ésto se busca evitar la exposición directa a sangre y otros fluidos orgánicos potencialmente contaminantes por medio de la utilización de materiales y dispositivos diseñados para que éstos se interpongan entre la piel de quien brinda la atención y los fluidos potencialmente contaminantes del paciente. Aunque la utilización de barreras (Ej. guantes) no evitan los accidentes de exposición a estos fluidos, disminuyen las consecuencias de dicho accidente.

Los equipos de protección personal mínimos, adecuados para la atención de una víctima son:

  • Guantes.
  • Monogafas.
  • Tapabocas.


Uso de guantes

Se debe utilizar un par de guantes limpios, no necesariamente estériles, para todo procedimiento que implique contacto con sangre y fluidos corporales, piel no intacta, membranas mucosas.

El utilizar doble guante es una medida de precaución universal eficaz en la prevención del contacto de las manos con sangre y fluidos.


Monogafas y tapabocas

Su objetivo es proteger las membranas mucosas tanto de ojos, nariz y boca, durante procedimientos y cuidados de pacientes con actividades que puedan generar aerosoles y salpicaduras de sangre o fluidos corporales.


C) Medios de eliminación de material contaminado:

Son el conjunto de dispositivos y procedimientos para depositar y eliminar los materiales utilizados en la atención de los pacientes, con el fin de que los mismos no se conviertan en una fuente de riesgo luego de su utilización.



Figura 1: Observamos el uso de los diferentes elementos de bioseguridad (Tapaboca, guates, cofia, blusa) .

QUEMADURAS

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Las quemaduras son lesiones producidas en la piel o mucosas generalmente por agentes térmicos como el calor, el frío, la electricidad o productos químicos corrosivos. Para actuar sobre un tripulante quemado, primero hay que valorar la importancia de la quemadura, considerando:

Extensión
Para cuantificar la superficie corporal afectada se utiliza la llamada regla de los nueves, que consiste en dividir el cuerpo en regiones que representan múltiplos del 9% del total:

Cabeza y cuello: 9%.

Tronco: parte anterior (pecho y abdomen), 9x2 (18%). parte posterior (espalda), 9x2 (18%).
Brazos (incluida la mano): cada uno 9%.
Piernas (incluidos el pie y la nalga): cada una 9x2 (18%, 9% por delante y 9% por detrás).
Genitales y zona perianal: 1%.

Como alternativa más sencilla y a veces más eficaz, se puede considerar que la palma de la mano del paciente representa el 1% de su superficie corporal.

Profundidad

Dependiendo de la profundidad que alcance la lesión, se puede hablar de tres grados de quemaduras:

1er. Grado: Se afecta sólo la capa superficial. Produce piel enrojecida y dolor, y no deja secuelas.
2º. Grado: Se afecta la capa profunda. Aparecen ampollas con líquido claro y dolor intenso; suelen dejar cicatriz.
3er. Grado: Hay destrucción de todas las capas de la piel. Provoca una lesión negruzca que no duele.


En una misma lesión suelen coexistir diferentes grados de profundidad.




AFECTACIÓN ASPECTO CURACIÓN

GRADO 1

• Epidermis • Eritema doloroso
• Edema • Curación espontánea, sin cicatriz


GRADO 2

SUPERFICE 1/3 Sup dermis. • Piel rosada dolorosa
• Ampollas • Curación espontánea con cicatriz.
PROFUNDA • 2/3 Prof. dermis • Piel pálida +/- anestesiada.
Escara. • Curación lenta con cicatriz.
• Pérdida de pelo.


GRADO 3

• Piel y anejos • Escara seca
• Trombosis venosa, a través de la piel. • Cicatriz +/- retracción articular, +/- necesidad de injerto de piel

1er. Grado: Quemadura que lesiona la capa superficial de la piel. Este tipo de quemadura generalmente es causada por una larga exposición al sol, o exposición instantánea a otra forma de calor (plancha, líquidos calientes). Únicamente afecta a la epidermis. Consiste en un eritema doloroso probablemente subsecuente al edema de la zona. No se forman ampollas. Pocos días después aparece la descamación y es posible que deje zonas hiperpigmentadas. Cura espontáneamente al cabo de 3-4 días, sin cicatriz.
Síntomas
• Enrojecimiento de la piel.
• Piel seca.
• Dolor intenso tipo ardor.
• Inflamación moderada.
• Gran sensibilidad en el lugar de la lesión.

2º. Grado: Es la quemadura en la cual se lesiona la capa superficial e intermedia de la piel. Afectan siempre y parcialmente a la dermis. Pueden ser superficiales o profundas de acuerdo con la profundidad del compromiso dérmico. Las superficiales: afectan a epidermis y cara superior de la dermis, con formación de ampollas y exudación de suero. La superficie quemada es uniformemente rosada, se blanquea con la presión, es dolorosa y extremadamente sensible a los pinchazos. El daño superficial cura espontáneamente en tres semanas a partir de elementos epidérmicos locales, folículos pilosos y glándulas sebáceas con muy poca, sí alguna cicatriz. Las profundas: afectan a los dos tercios más profundos de la dermis. La superficie quemada tiene un aspecto pálido, se palpa indurada o pastosa y no se blanquea con la presión; algunas áreas pueden estar insensibles o anestesiadas al pinchazo. Se forma una escara firme y gruesa y la cicatrización es lenta. Puede demorar más de 35 días en curar completamente. Estas quemaduras curan con cicatrización severa y pueden asociarse con pérdida permanente de pelo y glándulas sebáceas.
Síntomas
• Se caracteriza por la formación de ampollas.
• Dolor intenso.
• Inflamación del área afectada.

3er. Grado: Es la quemadura donde están comprometidas todas las capas de la piel; afectan los tejidos que se encuentran debajo de la piel como vasos sanguíneos, tendones, nervios, músculos y pueden llegar a lesionar el hueso. Este tipo de quemadura se produce por contacto prolongado con elementos calientes, cáusticos o por electricidad.
Implican destrucción completa de todo el espesor de la piel, incluyendo todos sus apéndices o anejos cutáneos, y afectando a la sensibilidad. Aparece una escara seca, blanquecina o negra que puede tener un techo como el del cuero seco o ser exudativo. Pueden dejar una trombosis venosa visible a través de la piel. Dejan siempre cicatriz en la zona y a veces requieren injertos cutáneos. Al estimar la profundidad de las quemaduras, debe recordarse que la lesión puede evolucionar durante las primeras 24-48 horas y que durante este periodo la presencia de edema hace extremadamente difícil tener la absoluta certeza sobre la profundidad real de la injuria; en estos casos, es útil la exploración al dolor por pinchazo (prueba del pinchazo). Además, la isquemia y la infección pueden transformar una quemadura superficial en una lesión más profunda de todo el espesor. Las cicatrices que dejan son irregulares con partes atróficas y otras hipertróficas o queloideas. Pueden ser origen de contracturas en las articulaciones y, muy ocasionalmente, ser la base de un carcinoma epidermoide muchos años tras su aparición.

Síntomas
• Se caracteriza porque la piel se presenta seca.
• Piel acartonada.
• No hay dolor debido a la destrucción de las terminaciones nerviosas.
• Siempre requiere atención médica, así la lesión no sea extensa.

LUGAR AFECTADO

Hay zonas de mayor gravedad: cara y cuello, manos y pies, genitales y, en general, todos los pliegues del cuerpo, así como los orificios naturales.

Los efectos generales como el shock hipovolémico (por gran pérdida de líquido) la infección y las lesiones del sistema respiratorio, representan amenazas para la vida mayores que las que se derivan de los efectos locales.

CUIDADOS INMEDIATOS

Los cuidados inmediatos del quemado obligan a: valorar la posible afectación de la vía aérea y, en su caso, mantener la ventilación y oxigenación; detener el proceso de la quemadura (apartar al paciente del agente quemante y lavar la quemadura con abundante agua); aliviar el dolor; reponer el líquido perdido (plasma); diagnosticar y tratar cualquier lesión añadida que amenace la vida del enfermo y proteger contra la contaminación bacteriana.

TRATAMIENTO

Desnudar la zona afectada: empapar la ropa con agua limpia o suero y desprenderla con cuidado para no producir desgarros.

Limpieza de la quemadura. Si es posible, la pequeña quemadura debe enfriarse de inmediato con agua fría, sobre todo la producida por una sustancia química (salvo contraindicación). Posteriormente debe curarse como otra herida.
Una vez limpia, debe cubrirse con gasas húmedas y un vendaje que no comprima, revisándolo posteriormente por si lo hiciera.

Reponer líquidos: ya que el organismo los pierde en gran cantidad por la quemadura. Si el paciente está consciente se le dará a beber suero oral a pequeños sorbos para evitar el vómito, o, en su defecto, se puede utilizar una mezcla compuesta por un litro de agua mineral (o agua hervida dejada enfriar), 1/2 cucharadita de sal, 1/2 cucharadita de bicarbonato, el zumo de 1-2 limones o naranjas, y 3-4 cucharadas soperas de azúcar. En el caso de que el individuo esté inconsciente y la quemadura sea grave habrá que inyectarle un suero intravenoso, según consejo médico.
Es indispensable controlar la cantidad de orina eliminada en las horas siguientes para tener una idea de si la reposición de líquido es suficiente.

Calmar el dolor: con un analgésico tipo AINES acetaminofen si no mejora el dolor consultar con un medico.

Si la quemadura afecta a una articulación y es al menos de 2º grado, es necesario inmovilizar la zona.
La mano se inmoviliza vendando individualmente cada dedo, en la palma debe colocarse un almohadillado para mantener las articulaciones en ligera flexión.
La inmovilización de las articulaciones de las extremidades debe realizarse evitando el contacto entre superficies y que éstas queden adheridas al cicatrizar; lo mismo ocurre en el resto de pliegues, como axilas e ingles.

Es importante elevar la extremidad en las quemaduras que afecten a brazos y piernas, para disminuir la inflamación.
Prevenir la infección. En las quemaduras de 2º grado y superiores debe administrarse un antibiótico para prevenir la infección. Solicitar CONSEJO MÉDICO.
Curas periódicas. Deben realizarse curas diarias teniendo cuidado al desprender el vendaje para no desgarrar los tejidos que empiezan a cicatrizar. Deben impregnarse los vendajes con suero fisiológico o abundante agua limpia antes de retirarlos y, posteriormente, limpiar la herida para desprender los productos de desecho que va exudando la quemadura, finalizando otra vez con gasas grasas y vendaje.

TRANSPORTE Y TRASLADO PARA PRIMEROS RESPONDIENTES

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Traslado y transporte, en el contexto de los primeros auxilios, son definidos como una técnica utilizada para una adecuada movilización y desplazamiento de un paciente que no puede hacerlo por sus propios medios. Específicamente el transporte contempla aquellos procedimientos que se utilizan con el objetivo de desplazar a una persona lesionada de un lugar a otro, de acuerdo a las necesidades de la situación y con la ayuda de diferentes medios tales como camillas prediseñadas, camillas “improvisadas” o vehículos de trasporte adecuados. Por Traslado, aunque es un sinónimo de trasporte, dentro de los primeros auxilios se entiende como el conjunto de técnicas manuales de uno o varios auxiliadores para desplazar de un lugar a otro al lesionado.

Para que los procedimientos de trasporte y traslado sean adecuados es indispensable tener en cuenta que siempre deben transportar a la víctima en la posición correcta y en las mejores condiciones con el fin de disminuir el dolor y el malestar al lesionado, brindarle comodidad, bienestar y tranquilidad e indiscutiblemente prevenir el agravamiento de las lesiones que ya están presentes y la aparición de nuevas lesiones. Se hace entonces necesario para poder cumplir los objetivos anteriormente trazados que los auxiliadores conozcan las diferentes técnicas existentes para que, de acuerdo con los requerimientos particulares de cada situación, puedan seleccionar aquellas que sean las más apropiadas.

Del mismo modo en que se busca prevenir la aparición de nuevas lesiones en la víctima a quién se está movilizando, debe prestarse especial atención a la prevención de lesiones asociadas en el auxiliador, pues bajo ninguna circunstancia se acepta el hecho de que el proceso de atención asistencial traiga consigo efectos nocivos sobre el socorredor o prestador. La prevención de lesiones asociadas a los desplazamientos de pacientes parte de un conocimiento básico acerca de la mecánica corporal y de las posibles lesiones que pueden presentarse, para llegar a unos aspectos técnicos específicos que han sido desarrollados procurando la mayor eficiacia en el traslado de pacientes al tiempo que se minimiza el riesgo de lesiones en el auxiliador, si se emplean de forma correcta.

PRECAUCIONES QUE DEBE TENER EL AUXILIADOR

Mecánica Corporal: Es la forma en que se dá el movimiento del cuerpo y se conserva el equilibrio mediante la utilización adecuada, eficiente y coordinada de todas sus partes.

Mantener el cuerpo en posiciones correctas ayuda a proteger todas sus partes. En el contexto de los traslados y los transportes cobra especial atención la espalda, su posición y su movilización y la manera correcta de utilizar su estructura en actividades que requieren esfuerzos. Los músculos de la espalda permiten que ésta se adapte a diferentes situaciones para mantener el equilibrio; estos músculos no están diseñados para usarlos levantando objetos pesados, pues ésta función le pertenece a los músculos de los brazos y las piernas. La utilización incorrecta de las estructuras del tronco y específicamente de la columna vertebral y las estructuras perivertebrales puede desencadenar la presentación de lesiones significativas en ligamentos, músculos, vértebras, discos intervertebrales y nervios, lesiones que suelen ser bastante incapacitantes y que pueden eventualmente tornarse crónicas o ser irreversibles.

Para prevenir estas lesiones debe recordarse:

Estando en pie:
  • Mantener los pies planos y firmes sobre el piso y separados a la misma distancia de los hombros.

  • SIEMPRE debe mantenerse la espalda totalmente recta.
    Los brazos deben mantenerse a los lados del cuerpo.

  • Deben contraerse los músculos del abdomen en la misma proporción o intensidad en la que se contraen los de la espalda.

Al caminar:


  • Los pies deben permanecer planos y firmes sobre el piso y separados una distancia que permita mantener un buen equilibrio.

  • SIEMPRE se debe caminar con la espalda totalmente recta.

  • Si está ayudando a alguien a caminar, puede pasar uno de sus brazos alrededor de la espalda de la persona; tenga su otro brazo listo para ayudar en caso de necesitarlo.

Al levantar un objeto del piso:

  • Los pies deben estar separados al mismo nivel de los hombros y firmemente apoyados sobre el piso.

  • SIEMPRE debe mantenerse la espalda recta.

  • Nunca deben levantarse sin ayuda pesos mayores de 60 Lb (30 Kg)

  • Al agacharse a recoger el objeto, la flexión debe hacerse en las rodillas. NO debe flexionarse la cintura.

  • El objeto debe sostenerse poniendo las manos alrededor de él.

  • Con las rodillas flexionadas y la espalda recta, debe levantarse el objeto utilizando los músculos de los brazos y piernas. NUNCA deben usarse los músculos de la espalda.

  • Si el objeto es muy pesado, debe levantarse con la ayuda de una o varias personas.
Cargando el objeto:

  • Debe mantenerse cerca al cuerpo. Entre mayor sea la distancia entre el objeto y el tronco, mayor será el esfuerzo que debe realizarse para sostenerlo.

  • NO cargue cosas que son muy pesadas para usted.

  • Siempre pida ayuda para mover objetos pesados.

Empujando o halando:



  • Los pies deben estar separados y firmes.

  • El cuerpo debe doblarse para acercarse al objeto. Dóblese en las rodillas. Mantenga su espalda recta.

  • Solicite ayuda si el objeto o la persona que usted está empujando o halando son muy pesados.
NO OLVIDAR…

  • Al levantar cualquier peso se debe aplicar la fuerza SIEMPRE con los brazos y las piernas, NUNCA con los músculos paravertebrales; para lograrlo SIEMPRE se debe mantener la columna lo más recta posible.

  • Los pies deben estar separados (generalmente a la misma distancia de los hombros) para aumentar la base de sustentación y así mantener el equilibrio más eficientemente. Los brazos deben estar estirados completamente cuando la posición así lo exija.

  • Todos los movimientos deben ser coordinados.

  • El método de transporte se seleccionará de acuerdo con las necesidades específicas de la situación, las habilidades del auxiliador y su capacidad física, los recursos disponibles y la cantidad de auxiliadores presentes.

PRECAUCIONES QUE SE DEBEN TENER CON EL LESIONADO


Ante todo, cualquier actuación de primer respondedor debe estar siempre enmarcada en los principios básicos y preceptos generales de la atención en primeros auxilios. La movilización de una víctima se realizará sólo en los casos en los que sea estrictamente necesaria y nunca se cambiará de sitio al accidentado antes de cerciorarse de su estado y haberle proporcionado los primeros cuidados, según sea necesario y posible. Un herido grave, no debe ser movilizado excepto por tres razones: para poderle aplicar los primeros auxilios; para evitar el agravamiento de sus heridas; y para protegerle de un nuevo accidente. Se debe mover el lesionado lo menos posible; cuando se pretenda moverlo, se debe hacerlo en bloque.

El grupo de personas involucrado en el trasporte debe tener un líder que imparta órdenes claras y coordine adecuadamente el desplazamiento. Por supuesto, esta persona debe ser escogida con anterioridad y no justo en el momento de iniciar el traslado.

Debe seleccionarse el método de transporte correcto, según las condiciones del paciente y los otros determinantes mencionados. Es necesario verificar continuamente la posición de transporte y el estado clínico de la víctima, incluyendo una vigilancia estrecha de los signos vitales.

En el momento de subir la víctima a la camilla, es ésta la que debe ir hacia el paciente y acomodarse a él, no al contrario. El paciente debe estar perfectamente bien asegurado a la camilla de acuerdo con las posibilidades. La camilla del paciente siempre debe ir con la cabecera hacia adelante indicando la dirección en que se marcha a menos que la inclinación del lugar sea superior a 30°. Se debe ser lo más delicado posible tanto para levantar como para descargar el paciente. El paciente debe estar protegido del frío, el calor y otras situaciones según el caso y de lesiones durante el transporte.
Cuando se va a subir o bajar escaleras, la camilla debe estar lo más horizontal posible, para esto el o los auxiliadores del extremo más bajo deben levantar la camilla hasta los hombros, en tanto los otros la mantienen a nivel de la cintura; esto se logra más eficientemente si los que llevan la camilla a nivel de la cintura soportan el mayor peso, es decir, el tronco del paciente, mientras los otros cargan las piernas, que son en teoría más livianas.


MÉTODOS DE TRASLADO


CON UN AUXILIADOR: es importante aclarar que el paciente no puede tener fracturas significativas (pelvis, tórax, columna, fémur entre otras.)

Nupcial: Cuando la víctima es de menor peso que el auxiliador. Si el auxiliador aborda a la víctima por su lado derecho, la abraza con la mano izquierda y esta la pasa por debajo de la axila izquierda del paciente y con ella toma por el antebrazo el miembro superior izquierdo de la víctima, Si la víctima está consciente se le pide que con su mano derecha abrace al auxiliador por detrás del cuello, si está inconsciente el auxiliador toma el brazo derecho de la víctima y lo ubica como si esta lo estuviera abrazando. Luego el auxiliador desliza su mano derecha por debajo de los muslos de la víctima abrazando ambos y la toma firmemente. Para levantarla lo hace en tres pasos, recordando siempre que debe mantener la columna derecha, realizando la fuerza con brazos y piernas. En el primer paso levanta a la víctima del suelo y la acerca un poco a su cuerpo, en el segundo paso simula sentarla sobre la rodilla que el auxiliador tenga flexionada y apoyada contra el piso y el tercer paso el auxiliador toma la posición bípeda levantando completamente a la víctima en sus brazos y comienza a desplazarse. Para descender a la víctima lo hace exactamente con los mismos pasos, pero con el orden invertido.

Bombero: se utilizan con pacientes que pesen menos que el auxiliador. Tiene la ventaja de que deja una mano libre al socorrista. El socorrista levanta al paciente en posición vertical y le agarra la muñeca derecha con su mano izquierda; después se inclina hacia abajo poniendo su cabeza debajo del brazo extendido del enfermo y coloca su brazo derecho alrededor o entre las piernas del paciente. Soportando el peso sobre su hombro derecho, se levanta hasta quedar de pie y coloca al enfermo atravesado sobre sus hombros, pasando la muñeca derecha del paciente a su mano derecha, quedándole la mano izquierda libre. Hay una variantes de está técnica y otra muy similar denominada Paca de Paja.

Caballito: cuando el peso del auxiliador es igual al del lesionado. Puede usarse si el paciente esta consciente y si puede sostenerse sobre la espalda del socorrista. Al emplear este método, siempre trate de enganchar las manos del lesionado para dar más seguridad en el traslado.

Arrastre: Se utilizan cuando es necesario retirar una víctima del área del peligro, a una distancia no mayor de 10 metros y cuando el auxiliador se encuentra solo. No debe utilizarse cuando el terreno sea desigual o irregular (piedras, vidrios, escaleras). Coloque los brazos cruzados de la víctima sobre el tórax. Sitúese detrás de la cabeza y colóquele sus brazos por debajo de los hombros sosteniéndole con ellos el cuello y la cabeza. Arrástrela por el piso. Si la victima tiene un abrigo o chaqueta, desabroche y ha le de él hacia atrás de forma que la cabeza descanse sobre la prenda. Arrástrela por el piso, agarrando los extremos de la prenda de vestir (abrigo, chaqueta o camisa).

Abrazo del Oso: Muy útil si en el recinto hay acumulación de gas o humo. Si la víctima está consciente y no puede movilizarse, arrodíllese y pídale que pase los brazos alrededor de su cuello o de la parte posterior superior de su espalda, entrelazando las manos fuertemente. Si está inconsciente, sujétele las manos con una venda a la altura de las muñecas y realice el mismo procedimiento. Cuando la víctima este en esta posición, comience a avanzar cuidadosamente, arrastrando a la víctima hasta el lugar cercano más seguro donde pueda brindarle la atención que necesite. Si la víctima es muy grande usted puede usar el arrastre de los pies, asegurándose que la cabeza de la víctima no se lesione con un terreno desigual o irregular.

Otros: Metralla.


CON DOS AUXILIADORES


Silla humana: El lesionado debe de estar consciente para mantener su cuerpo lo mas erguido posible y para que pueda ayudarse al iniciar la maniobra. El paciente debe estar en posición sentada. Los socorristas se agachan, uno en frente de otro, a cada lado del paciente; siempre con la rodilla derecha flexionada en tierra ambos auxiliadores. La silla puede ser de cuatro manos o de tres manos para utilizar la que queda libre para ayudar a la víctima por ejemplo a sostener una de sus piernas que este lesionada.

Hamaca: este método es útil cuando el espacio no permite el uso de la silla humana. Es sumamente valioso para trasladar a través de puertas o corredores estrechos.

Otros: Metralla con dos auxiliadores.

MAS DE TRES A UXILIADORES

Bloque: se utiliza para lesiones de columna o pelvis. Lo indicado es movilizar entre 6 a 8 socorristas para lograr mantener una posición alineada neutral. En este es fundamental coordinar muy bien el avance. El levante de la víctima debe realizarse en tres fases. La primera se lleva del piso a las rodillas de los auxiliadores (sobre la rodilla izquierda que esta flexionada y apoyada en el piso; la rodilla derecha va flexionada a tierra); en la segunda la víctima se acerca al pecho de los auxiliadores y en la tercera los auxiliadores se ponen en pie y comienzan a desplazarse coordinadamente.



TRASPORTE CON CAMILLA

IMPROVISADAS
Es muy fácil improvisar una camilla si se consideran los principios generales de su construcción. Las camillas son medios de transporte que brindan gran ayuda tanto para los auxiliadores como para quienes son auxiliados. Son de gran utilidad para distancias cortas. Para este propósito pueden usarse puertas, tablas, ventanas, 6'8 vendas triangulares, y otros métodos según la creatividad y la capacidad de improvisación con la que cuenten los auxiliadores, por ejemplo:

Sacos o chaquetas: se extienden dos abrigos con sus mangas invertidas y las espaldas sobre el piso. Se pasa un palo o vara por cada una de las mangas sobre las cuales se abotonan o cierran los abrigos.

Sábanas o mantas: los palos o varas se disponen los lados de la manta, que ha sido colocada previamente debajo del paciente.

PREDISEÑADAS

Plegable, de lona o furley: son fuertes económicas y fáciles de doblar, guardar y utilizar. Se guardan y se transportan cerradas, para ello los travesaños se doblan en sus puntos de unión. Mide 60 cm de ancho y 2mts de largo aproximadamente.

Dorsal: ideal para transporte de lesionados de columna y pelvis por ser rígida y de un diámetro amplio que permite al socorrista el agarrarla firmemente.

Dorsal media: características similares de la dorsal, pero sólo con la mitad de su longitud, lo que permite la hace ideal para hacer rescates vehiculares.

Miller: rígida, lo que la hace de elección para lesiones de columna y pelvis pero son muy angostas haciendo el transporte un poco incómodo.

Cuchara o scoop: es de gran utilidad en caso de politraumatizados, el paciente no tiene que ser molestado para ubicar la camilla debajo de él.

Rodante: útiles para ambulancias.


MANEJO DE LA CAMILLA

Las camillas comunes se llevan siempre cerradas y deben prepararse para su uso cuando se lleguen a necesitar lo cual incluye:
1. Manera de abrirla: las correas se desabrochas y las bandas se quitan y colocan en el piso. Los postres se separan y los travesaños se enderezan.
2. Prueba: ya sea improvisada o no, todas las camillas deben probarse antes de usarse, dado que existe la posibilidad de alguna falla en ella. Esto puede realizarse poniendo una rodilla o un pie sobre la camilla y ejerciendo presión, pidiéndole a alguien presencial que se acueste y se levanta un poco del piso.
3. Maniobra de carga: es el método por el cual se coloca al paciente en la camilla. Recuerde que es la camilla quien va al lesionado. El lesionado se puede pasar mediante las técnicas de puente simple, longitudinal o hamaca.
4. Levante y marcha: el levante debe ser coordinado bajo una sola voz de mando, que será quien valla a la cabeza del lesionado. La marcha tambien debe ser coordinada según la dirección de la camilla.
5. Dirección: se recomienda para transportar en camilla que la cabeza del lesionado indique el sentido de la marcha, excepto cuando existan inclinaciones mayores a 30° (Ej.: bajando escaleras), en estos casos la cabeza va en sentido contrario.

TRANSPORTE EN VEHÍCULO

Las personas de un accidente, de preferencia deben ser transportadas en ambulancia, si no se dispone de ésta, se utiliza un vehículo ancho donde pueda ir acostada en el sobre una superficie firme (el suelo cubierto por una cobija o similar o camilla). Los vehículos pequeños son útiles para lesiones leves, donde la víctima pueden ir sentada.

TRANSPORTE DE PARTES AMPUTADAS

Lave el miembro amputado con solución salina y envuélvalo en gasa estéril o tela estéril humedecida con solución salina. Introduzca la parte amputada en una bolsa plástica, guante o condón y luego coloca ésta dentro de otra bolsa o recipiente con dos partes de agua o una de hielo, musgo o aserrín. Traslade junto con el paciente lo más pronto posible.